Por azares de mi vida tuve la
fortuna de conocer un inmenso intelectual venezolano, una persona que admiro, muy
capaz e inteligente y sin duda de renombre mundial.
Basados en nuestra incipiente
amistad y con mucho respeto, le he solicitado en alguno de nuestros intercambios
de mensajes en el correo electrónico;
centrados en otros temas; que me
brindará un concepto de lo que pasa en su país.
Por muchos años he visto como
nosotros, como Colombianos, no atinamos a entender muy bien que ha sucedido en
realidad, ni menos comprender lo que ahora sucede o sucederá en el futuro.
En el pasado cuando he viajado
por razones de trabajo por el mundo, siempre me sentí molesto e incómodo por
las preguntas; muchas veces mal intencionadas, respecto a lo que pasaba en
nuestro país o en Medellín. He tenido que sufrir el relato de las visiones
fáciles o innecesariamente dañinas. Desde ese momento me prometí evitar hacer
juicios fáciles y rápidos sobre otras sociedades, que sumarán dolor por
incomprensión a una situación que por demás es ya lo suficientemente triste para
su gente, como para agregarle también aquello.
Cuando su respuesta llego me
impactó tanto lo que leí, que sentí que era mi deber compartirlo. Lo estoy
publicando en mi blog y ojala algún medio
con mayor audiencia publicara estas cortas, pero contundentes palabras.
Lo hice por dos razones: una;
para que ojalá los países vecinos, incluyéndonos, alguna vez entendamos lo
injusto de nuestra apatía con la sociedad Venezolana y dos, para mantener la
esperanza de que si los Colombianos lo leen, ellos tal vez evitarán que pase en
nuestro país algo semejante. No es una cuestión ideológica, es tan solo “lógica”.
Tienen también esas palabras el
valor de ser un concepto privado, escrito sin ningún interés distinto que
brindar a otro cualquiera una comprensión mayor de lo que sucede. Sin duda
tiene el riesgo de ser solo una visión de otra persona más, pero conociendo su
experiencia y conocimiento, son para mí palabras
de mucho peso.
Por obvias razones no puedo
revelar su nombre como quisiera, ya que no puedo permitir; que por alguna
remota razón, pudiera alguien identificarlo e intentar hacerle daño por mi
acción.
Estas son sus palabras:
“….Lo de Venezuela en efecto es una tragedia incomprensible. Ni vivir
afuera ni vivir adentro permite comprenderlo. Ni ustedes ni nosotros podemos
entenderlo porque nadie se podía imaginar que una tanda de demagogos
ignorantes, incompetentes, corruptos y sin ninguna experiencia en nada útil pudieran
tomar el poder y mantenerse en el por 16 años. Por supuesto que tenían un líder
muy hábil y un trillón de dólares con qué jugar. También tenían un capital de
rencor acumulado por una sociedad con 60% de pobreza, una clase media
empobrecida y unas élites que se dolarizaron en los años noventa sin
importarles las consecuencias para las mayorías. De hecho, no sólo buena parte
de la clase media votó por Chávez la primera vez, sino que incluso algunos
intelectuales (de izquierda y derecha) asqueados por la corrupción lo apoyaron.
Ya todos se arrepintieron, pero los dólares petroleros permitieron que
se mantuviera viva una economía que cada vez producía menos alimentos y menos
productos de cualquier tipo (cada nacionalización o confiscación terminaba en
quiebra, en manos del cuñado o del compañero de partido).
Ahora ya la catástrofe es tan evidente que hasta los pobres votaron por
la oposición. Ya no hay dólares petroleros. El costo de producción de un barril
que antes era como de seis o siete dólares ya está llegando a los 20. El
personal de la empresa que era de 40 mil empleados antes que Chávez despidiera
a la mitad de ellos, es ahora de 110 mil. La deuda que era de 30 mil millones
es ahora de 120 mil millones. Y así te puedo ir dando dato tras dato de la
tragedia.
Como Chávez era militar, supo como castrar a las fuerzas armadas. Sacó
a todos los posibles líderes opositores y ascendió a sus seguidores y dejó la
puerta abierta para la más descarada corrupción y tráfico de drogas y armas. Ya
la carcoma es muy profunda. Sin embargo el Chavismo perdió las elecciones en
casi todos los cuarteles del país. Vaya usted a saber qué significa eso, pero
ellos están muy preocupados.
Creo que la oposición está ahora finalmente unida (con algunas fisuras
no demasiado importantes) y comprende que la única salida es alguna forma de
diálogo. Las medidas que habría que tomar para salir del profundo caos van a
ser también muy dolorosas y si las toma la oposición aparecen como culpables de
las consecuencias. Desgraciadamente mucha gente cree que Chávez era bueno y el
incompetente es Maduro. No ven que él sólo heredó el barco después que Chávez
le había roto el casco.
Entretanto nos hemos ido del país casi dos millones de universitarios y
los que quedan están ganando montos que no les alcanzan ni siquiera para comer
(con una inflación de 200%). Abren concursos y nadie acude. La educación está
en su más profunda crisis. Las empresas del estado (incluyendo PDVSA) están
quebradas. Las empresas privadas que sobreviven tienen sucursales en Colombia o
Panamá y hacen sus exportaciones desde allí.
En fin, no sé si esto es precisamente lo que ustedes saben. Pero
supongo que por eso entiendes que no es un problema de quien gobierna. Si unos
militares quitan a los chavistas eso no garantiza nada. ¿Qué medidas tomarían
para reavivar la producción? ¿Cómo harían para reabastecer el comercio de
medicinas, alimentos, papel sanitario, pañales desechables, cemento, cabillas y
todo lo demás? No hay dólares porque no hay exportaciones y el petróleo está
por el suelo. No hay producción en el campo porque no sembraron y no hay
insumos. Las cárceles están llenas de criminales armados y las calles lo mismo.
27 mil asesinatos el año pasado. Más de quinientos por semana. Una parte de la
policía participa en los crímenes, incluyendo secuestros y contrabando y el
ejército también.
Nadie sabe qué hacer más que lo que está tratando de hacer la asamblea.
Por suerte ya no es posible seguir comprando votos internacionales con
la plata del petróleo y por fin será posible contar con los gobiernos
latinoamericanos para oponerse a las medidas dictatoriales e inconstitucionales
que tratan de impedir la acción sanadora de la asamblea. Pero están arrastrando
los pies.
Van a ser muchos años. Pero siempre pienso en Medellín y sueño con un
futuro dorado en una década”.