Fuimos la primera especie en entender que somos finitos, que tenemos un principio y tenemos un fin.
Tal vez ese ha sido el primer gran descubrimiento de nuestra especie: la muerte.
Como todo aumento significativo en el conocimiento genera revoluciones, descubrir que no somos inmortales fue la partera que trajo a nuestro mundo muchas cosas: una de ellas era inevitable; el miedo a la muerte. Saber que ella existe y nos puede suceder; es también la semilla de la religión y por supuesto de la filosofía ¿Que es la filosofía sin la muerte?.
Parafraseando sin su permiso a Fernando Savater, la Filosofía nació para hacer las preguntas y la Religión nació para responderlas.
La ciencia piensa que en el paleolítico medio, desde hace 120.000-150.000 años algunos seres primitivos Neandertales y otros precursores del moderno Homo Sapiens empezaron a tener un pensamiento profundo e importante. Cuando mataban animales que necesitaban para su alimento comprendieron un poco más (sabemos con certeza que algunos de nuestros antepasados enterraron los restos de su presa, de pronto pensando que la tierra los devolviera en nuevos animales para sus próximas cacerías). En algún momento ellos entendieron que eso mismo nos podía suceder a nosotros.
De esa época hay evidencia concreta de los primeros arreglos funerales de esos seres primitivos. Es bien aceptado que empezaron a enterrar de forma ritual a sus muertos.
Eran los esbozos de una nueva capacidad cognitiva, un ser que pudo prever lo que nos podía suceder más adelante y que eso podía ser incluso su propia muerte. En ese mismo instante nuestros ancestros tuvieron que buscar como entender su situación para contrarrestar sus miedos, para explicarse que sucedía después de que él o inclusive los suyos desaparecieran.
Cuando un ser vivo dispone de alguna característica genética, sin duda hay alguna razón poderosa de ella relacionada con su supervivencia y la de todos sus antepasados más remotos. Es la verdadera razón para que este allí presente y no haya desparecido. Dicho de otra forma, si esta aún hoy ese rasgo, alguna ventaja importante de supervivencia brindó y por eso está vivo ese ser en el presente. Es evidente que solo los que sobreviven se pueden reproducir y dejar descendientes hasta llegar a nosotros mismos.
La religión es común a todas las culturas. En múltiples estudios, incluyendo unos muy reveladores efectuado en gemelos, se tiene ya claro que la pre-disposición religiosa es hereditaria(1), comprobando que la religiosidad (2) fue un factor clave de nuestra supervivencia.
La consciencia y el miedo sobre la muerte nos lanzo de inmediato a interrogarnos sobre el sentido de la vida, pero es posible que no existiera en ese momento la capacidad cognitiva para obtener otra respuesta que la de asignar todo ello a seres adicionales, sobrenaturales, asignar a ellos nuestro origen y confiar en ellos la responsabilidad de nuestro futuro. Dioses, rezos, ritos, un autoengaño sicológico pero un esquema muy útil para nuestra supervivencia.
Hoy hay pruebas difíciles de desconocer sobre el benéfico efecto de la religión en la confianza mutua del grupo (en relación a que todos creemos en lo mismo) y en la salud humana: los preceptos de la religión brindan una nueva razón que evita que vislumbrar la muerte congele por completo la existencia, quedando el ser deprimido y solo resignado a morir.
Nuestros antepasados pudieron así disponer de razones más poderosas para existir, de una forma que les brindaba la esperanza de un mejor estado después de la muerte. Todo eso derivo en algo muy similar a códigos apropiados de comportamiento que para ellos podrían significar continuar mucho mejor en la vida subsiguiente. De alguna manera obtener la promesa de no morir (3).Tanto biólogos como antropólogos aceptan hoy que la religión como fenómeno social tuvo un efecto manifiesto en el incremento de la capacidad grupal, así como un impacto individual en la salud de nuestros ancestros. Factores que en épocas primitivas eran muy críticos para la supervivencia de nuestra especie.
Que Sucede Ahora
Han pasado siglos y siglos de historia, en los que las consecuencias de la religiosidad sobre la supervivencia fueron disminuyendo de forma paulatina, casi hasta desaparecer para la gran mayoría de la población. Sin embargo el temor a la muerte y por supuesto sus derivados mas inmediatos han delineado, y de que forma, nuestra civilización y nuestra sociedad.
Es interesante preguntarnos: ¿y que sucede ahora con la filosofía y la religión?, ¿que pasa hoy con el miedo a la muerte?
Según ha decretado un físico eminente, Stephen Hawking, la filosofía ha muerto. Yo no se si sea verdad, otro día hablamos de eso, pero lo que si se muy bien es que la religión esta mas viva que nunca.
Esta muy bien documentado que en promedio un persona religiosa consigue uniones de pareja de largo plazo de manera más rápida y tiene en promedio mas hijos que un secular (4). No creo que tenga mucho más que adicionar para hacer más creíble la aseveración anterior. Tampoco me place ahora escribir de aborto, planificación familiar, educación sexual, designios divinos sobre el numero de hijos y similares.
Como también la predisposición religiosa es hereditaria, hay una tendencia muy fuerte a que el número de practicantes de cualquier religión siga creciendo.
En contra de esa tendencia que nos predispone desde de los genes, existe la tendencia de los memes (5), esas ideas que se anclan en nuestros cerebros, que evolucionan culturalmente como productos de nuestra mente mas desarrollada y que no se heredan, pero que se trasmiten como “virus” desde una mente a otra. Hay unos memes muy poderosos que muchas personas contienen desde hace muchos siglos y que se replican ampliamente respecto a eliminar de tajo a deidades y religiones.
Como una consecuencia muy interesante de nuestra evolución cultural muchas personas, tengan o no pre-disposición genética hacia la religiosidad, hayan o no tenido una educación religiosa estricta en su familia (¡la forma más poderosa de sumarle a los genes, memes poderosos a favor de la religión!), han decidido, increíblemente y de forma consciente no ser religiosos y vivir su vida al margen de todo lo que ello signifique.
Los memes en contra de la religiosidad tienen a su disposición los libros, Internet, televisión, la facilidad de viajar de un lugar a otro de las personas (llevando sus memes adentro), el e-mail, las redes sociales, etc.
Los seres humanos somos ahora una extraña combinación, muy difícil de medir de forma precisa en cada caso o situación, entre lo que decretan los genes y lo que nos dicen nuestro memes. Es muy complicado saber cual tiene más efecto en cada caso, en cada persona.
Se estima que vivimos hoy en una relación cercana de 5 personas religiosas por una que no lo es (¡no aplica exactamente así donde vivo!, pero se compensa en otros lugares y es más o menos valido en promedio en todo el mundo).
Los genes tienen también a su favor algunos memes muy poderosos que han sobrevivido en muchas mentes desde el paleolítico a favor de la religiosidad, así como también todas las herramientas modernas de su replicación que también usan los irreligiosos. Fuera de todo lo anterior y aunque las religiones extrañamente odien tanto el concepto, tienen nada más y nada menos a su favor que… el poder del sexo, ya que la reproducción sexual replica de forma muy eficiente los genes de la religiosidad de esta forma.
¿Quien ganara?. Como diría el cantautor Rubén Blades: …decisiones… alguien pierde, alguien gana... salgan y hagan sus apuestas, ¡ciudadanía!.
Un Nuevo Miedo
Tal vez la respuesta a la pregunta que antes hacíamos sobre la supervivencia de los memes de la religión y hasta la de la filosofía dependa del poderoso meme que a ellas las origino: del miedo a la muerte. ¿Pero que nos pasa hoy a ese respecto?.
El número de personas irreligiosas que hay en el mundo supera los 1000 millones. Es muy probable que ellos tengan respuestas más racionales para su muerte que las personas religiosas, quienes por definición consideran que hay algo más allá que no se puede racionalizar.
En este proceso el desarrollo de la ciencia va dejando cada vez menores áreas sin una correcta explicación y la necesidad de asignaciones irracionales sin duda se ha reducido de forma dramática. Sin embargo se equivocan las personas irreligiosas o no, científicas o no, que aseveran que la ciencia lo ha explicado todo. Lo más fundamental sigue sin respuesta y de seguro estará así por mucho tiempo.
Solo hemos corrido el velo de nuestro conocimiento como especie mucho más allá de lo que cualquiera podría haber imaginado. En comparación todas las religiones siguen esgrimiendo razones e historias ridículamente alejadas de lo que ya sabemos con certeza como es. Además lo hacen con una falta de homogeneidad en sus propias filosofías que espantan en la actualidad hasta los infantes medianamente inteligentes.
Casi sin proponérselo la ciencia ha invalidado a las religiones, no porque suministre una respuesta intrínsecamente mejor en las cuestiones fundamentales, sino por que hace casi imposible a otros creer las respuestas tan inocentes que ellas siempre esgrimen y que a veces aun parecen provenir de la era del paleolítico.
Lo que hace, contra todo pronóstico, que cada vez existan más persona irreligiosas, no es que la ciencia haya entregado todas las repuestas, es simplemente que las religiones ya no entregan ninguna respuesta valiosa a muchas personas. Estas personas han cambiado el miedo a la muerte y a lo desconocido después de ella, por la certeza que la ciencia y la tecnología pueden entregarles a ellas respecto a extender sus vidas y mejorar la calidad de su existencia. Han cambiado irracionales ideas sobre la muerte y su tiempo posterior, por la certeza de una vida más larga y mejor.
Esto nos lleva a que exista hoy y de forma increíble; otro tipo de temor más fuerte que el de la muerte: el temor a sufrir mientras se muere.
¿Cuánto Podemos Extender la Vida?
Hay otro logro humano increíble: el mundo es un lugar mejor y hasta las probabilidades de morir violentamente también han descendido de forma dramática en cualquier lugar del planeta.
Mucha parte de las religiones, los malos políticos (que son casi todos) y la mayoría de los medios de comunicación masivos, no les interesa mostrar un mundo mejor, eso va en contra de sus intereses.
Alguien se ha tomado el trabajo de documentar de forma rigurosa lo que pasado en todas las épocas, compararlo con la nuestra y demostrar que ahora nuestro mundo es mejor y no peor. Él debe recibir todo nuestro respeto, admiración y agradecimiento por permitir que los datos concretos se impongan sobre las meras sensaciones y los deseos interesados de muchos grupos y personas.
Steven Pinker no nos deja duda posible con el resultado de su investigación recopilada en su más reciente libro: “The Better Angels of Our Nature: Why Violence Has Declined”. Es muy posible que las razones que nos llevan a ello, respaldadas por otro gran académico, Peter Singer, sean la verdadera razón de ello: cada vez nuestro mundo más interconectado, más informado, nos ha permitido ampliar nuestro circulo moral e incluir ahí a más personas y grupos que antes considerábamos extraños y con quienes no nos comprometíamos en el pasado con su bienestar y supervivencia.
Imagine querido lector que solo en la edad media en Europa la expectativa de vida difícilmente llegaba a los treinta años y hoy en Colombia, con todo lo que podamos suponer, ya llega según datos oficiales a los 87 y 82 años para mujeres y hombres respectivamente (6) .
Casi sin darnos cuenta la ciencia y la tecnología han cambiado radicalmente los factores y las enfermedades que dan al traste con nuestra existencia. Antes de los 30 años es muy poco probable morir de Cáncer, un problema Cardio/Cerebro-Vascular o Alzheimer, pero después de cierta edad se va convirtiendo en algo común desaparecer como consecuencia de alguna de las anteriores.
El problema de la mayor parte de esas afecciones; que pueden estar siendo hoy estadísticamente responsables de algo mas allá de la mitad de las muertes, es que son enfermedades usualmente dolorosas, penosas y largas, en las cuales la misma persona y su allegados muchas veces terminan desando lo impensable, algo inimaginable antes en la historia de la humanidad: su muerte.
Esta es otra prueba de que somos mejores, más humanos. El percibir el dolor de otros o lo terrible de una existencia inútil que desgarra a sus seres mas cercanos; es superior a nuestro miedo a lo que venga mas allá y descartar que no podamos al menos desear una muerte pronta, sin el miedo a ser castigados o expulsados por ello del “paraíso”, o lo que eso en realidad sea.
De forma irónica las personas religiosas enfrentadas a estas situaciones oran e imploran a sus dioses y santos que por favor “elimine” prontamente a su ser querido con estas enfermedades y detenga su sufrimiento. Es como para no creérselo.
No es solo un problema de ética médica. Hay grandes debates entre religiosos e irreligiosos y todas sus variopintas tendencias entre ellos, sobre la eutanasia, pero el problema realmente grande es el moral: ¿Como aceptamos hoy que desear la muerte de alguien es completamente valido para casi todas las personas en muchas de estas circunstancias, pero que ha de ser totalmente repudiable aquel que ose pasar de la teoría a la practica. Ese obtiene la furia de los “dioses” y de la ley de los hombres.
El Pacto.
De alguna forma es como si la humanidad hubiera efectuado con Cronos un acuerdo que le permitiera muchos mas años de vida y a cambio entregáramos una muerte con mucho más sufrimiento (los pactos tienen que ser así de dramáticos para que sirvan de algo, o al menos para que sean útiles a la literatura o al cine).
Cada vez hay más personas que dejan al lado la religiosidad. Hay muchas que aun no lo han hecho, pero que se mantienen allí por razones distintas al miedo a la muerte o a lo que nos sobrevenga después de ella. Ellas regularmente no aceptan las enfermedades como castigos divinos o pruebas de su fe, sin embargo siguen pensado que pueden acudir a ella para solicitar una ayuda extra en su recuperación y a veces para solicitar detener el sufrimiento. Yo particularmente no entiendo esa falta total de homogeneidad, sin embargo todos tenemos derecho a un Dios a la medida de nuestras necesidades. Tantos y tantos han abusado en la historia de la civilización de sus dioses en detrimento de muchos otros más débiles y aún lo siguen haciendo, así que: ¿quien va a levantar ahora la mano en contra de cualquiera que desee tener un Dios acomodado a solucionar sus carencias, cuando al menos no va a aprovechar de otras personas por esa misma vía?
¿Que nos espera de un mundo en la que la mayoría de las personas han perdido el miedo a la muerte, que la ven como un ciclo natural y por el contrario han contraído un miedo inmenso a envejecer y aún mas a morir de una enfermedad penosa en la cual ya las historias inocuas de las religiones no les brindan ninguna alternativa valiosa?.
Casi todos quieren vivir mucho más, vivir muy bien, pero morir rápido. Creo que ahí tenemos como inventarnos una nueva religión muy exitosa y lucrativa. De seguro alguien ya lo hizo o esta por hacerlo.
Esta también por verse como vamos a conciliar un mundo con tendencias crecientes en el numero de personas religiosas e irreligiosas, con una ciencia y tecnología avanzando exponencialmente y unas proyecciones aún en alza respecto a la expectativa de vida, cuando lo que ya más importa; en lo posible, es morir rápido y sin dolor cuando se llega a la vejez.
¿La brecha se seguirá ampliando dramáticamente entre religiosos e irreligiosos o vamos a colisionar en un punto con consecuencias desastrosas para la humanidad?.
¿Sera que ello se efectuara de manera lenta y pacífica mientras una tendencia se impone sobre la otra?
Tal vez se está incubando ahora mismo “una tercera vía”.
¿Usted qué opina?.
(1) La sola pre-disposición genética no hace a alguien religioso o no religioso por si misma, solo aumenta la probabilidad; de que sin importar su tipo de crianza, al fin esa persona sea religiosa desde un concepto general.
(2) Ese término en este documento es entendido en un sentido amplio, más atado a disponer de alguna forma de espiritualidad, que la conexión en concreto con una religión particular y en contraste con una persona que no es propensa a esos sentimientos/creencias y que puede ser también definido (sin importar su diferencias entre ellas), como laico, secular, agnóstico y en general irreligioso en el sentido de este escrito.
(3) Hay múltiples estudios que han medido como los rezos, cánticos, meditaciones y similares, producen en las personas con propensión religiosa una abundante generación de endorfinas, sustancias analgésicas internas que transportan a la persona a un gran estado de bienestar.
(4) Nuevamente en el sentido mas amplio en este escrito de alguien irreligioso.
(5) El elemento clave de una forma “selección natural” de las ideas o conceptos. Los memes son en analogía a los genes, los que sobreviven o no a esta selección (los que desaparecen de nuestras mentes, de nuestra cultura, son los memes que no sobreviven). Esa idea fue propuesta por el biólogo Richard Dawkins y es muy aceptada en la actualidad. Es una forma muy apropiada de analizar nuestra evolución cultural.
(4) Nuevamente en el sentido mas amplio en este escrito de alguien irreligioso.
(5) El elemento clave de una forma “selección natural” de las ideas o conceptos. Los memes son en analogía a los genes, los que sobreviven o no a esta selección (los que desaparecen de nuestras mentes, de nuestra cultura, son los memes que no sobreviven). Esa idea fue propuesta por el biólogo Richard Dawkins y es muy aceptada en la actualidad. Es una forma muy apropiada de analizar nuestra evolución cultural.
(6) Si no me cree busque una asesor pensional y solicítele que calcule para su “ahorro de toda la vida”; hasta donde debe durar usted en promedio para que el fondo calcule cuanto debe mantener su ingreso mensual.
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