lunes, 8 de diciembre de 2014

Lo que revelan los problemas con los horarios de trabajo

"...Les recordamos a todos la importancia del estricto cumplimiento de los horarios de trabajo", "...por favor evitar futuros llamados de atención por no cumplimiento de su horario laboral". " ..Tengo muchos problemas con el jefe con el horario de trabajo".

Es muy poco probable que alguien no haya escuchado algo similar en algún momento de su vida laboral dirigido hacia algunos de sus compañeros o inclusive hacia sí mismo.
En primera instancia uno no puede estar más que de acuerdo con la seriedad y el profesionalismo que significa cumplir siempre sus horarios, tanto en persona como integrante de una organización. Nada más injusto con otro(s); y una gran causa de improductividad que llegar tarde a nuestros compromisos en reuniones y similares. Por las mismas razones, nada que deteriore más la confianza de nuestros clientes y aliados que incumplir  de forma rutinaria en los encuentros planeados con ellos.
Sin embargo extender esos preceptos sin análisis a la jornada regular de trabajo en empresas de la era del conocimiento puede ser un gran error y más cuando ello solo se origina en una extensión de pensamiento inadecuada; al aplicar sin la correcta reflexión conceptos de una era anterior.
Si yo fuera accionista o estuviera al frente de la gestión de una fábrica, díganos por ejemplo de "botones para camisas", sin duda sería muy estricto, casi religioso con el cumplimiento de la jornada laboral. Un minuto que un operador; que un obrero falte en su jornada regular, impedirá cumplir las metas de producción, su indicador de labor mostrara un deterioro apreciable en la generación posible de valor diseñada y puesta en marcha en esa organización.
Cuando ya no son las fábricas el ambiente más normal en el que nos movemos, esa aplicación estricta de horarios no significa la mayoría de veces nada concreto en la generación de valor en las organizaciones.
Si a eso sumamos, justamente que por ser estos los tiempos en que vivimos, el que cualquier persona, desde cualquier lugar, puede hacer todo o más de lo que haría "sentado" en su puesto laboral (contestar llamadas, intercambiar correos, gestionar aplicaciones informáticas, participar en reuniones, atender los clientes, etc.); es aún más ilógico para mi entender la gran pasión, casi rayando en lo absurdo, que ponen tantos gerentes bajos, medios y altos en esta cuestión.
He observado a mi alrededor por muchos años y puedo aseverar  que  la mayoría de personas (aunque no estén siendo las más bien motivadas por la organización), trabajan en promedio más de la jornada laboral que les  corresponde por su compromiso contractual.
Las que son aun más responsables brindan incluso a sus organizaciones actividades de trabajo en cualquier horario y día que deberían llevar a sus organizaciones a pagarles mucho más que su salario regular!.
Sin embargo todos ellos se ven abocados de una u otra forma a tener contratiempos con el horario. Los pocos líderes que entienden esta situación y cambian su actitud con su equipo, muchas veces lo tienen que hacer bajo su propio riesgo y en algún punto en realidad a "escondidas" de la organización.
La mayoría de personas que conozco no tienen problema en entregarle mucho más a su organización; aprovechando las ventajas que les brindan las nuevas tecnologías, cumplen así  mucho mas de sus compromisos. Sin embargo no hay nada que las desmotive más que un jefe insistiendo inútilmente en cumplimiento de horarios.  Ellos saben muy bien que esas tensiones no generan valor y cuando la organización de paso desconoce también con esas acciones, el tiempo adicional que generosamente le brindan ellos a sus empresas; un sentido de injusticia se apodera siempre de ellos.
En vez de ver esta situación como una gran oportunidad de permitirle a nuestra gente cumplir con su trabajo y ser a la vez más flexible con los compromisos con su familia y su vida personal, muchas empresas se empeñan en dificultar a sus compañeros de trabajo  el obtener una vida más equilibrada.
Mientras más jerárquica es la organización, más probabilidad hay que lo antes expuesto ocurra, mientras de forma paradójica una de las ventajas de los que ostentan el poder en esas pirámides, sea justamente que pueden no tener horario de trabajo sin que nadie les diga nada. Algo insensato en realidad!.
Tener la gente adecuada en tu equipo es una responsabilidad y posibilidad de cualquier líder. ¿Así que si los tiene, porque no confiar plenamente en ellos? ¿Porque ellos no pueden controlar sus horarios y sus responsabilidades?
Hay otro análisis que no debemos dejar de lado: pensar que porque se trabaja más de lo que es nuestro compromiso, implícitamente  se está autorizado a llegar tarde en cualquier momento y dejar esperando a otros sin informarles con anterioridad. Ese es un error grave que este escrito no apoya[1]. Aquí hablamos de como un líder en una organización en la era  del conocimiento debe manejar la flexibilidad en muchos aspectos con miras a superar las metas de la organización que son de su responsabilidad, en total concordancia con el tipo de empresa que sea y el momento que este viviendo o vivirá en el futuro.
En una organización en la era del conocimiento, los aportes más valiosos  para el negocio no tienen horario, es más, el horario estricto mal manejado puede estar en contra de la productividad, la creatividad y la innovación posible y necesaria de una organizaciónn moderna.
Si tú eres líder en una organización de nuestra era y utilizas el control del horario como un indicador de rendimiento de tu equipo, solo estas demostrando con claridad la incapacidad de tu sistema de gestión. Estas dando claras muestras  que no has sido capaz de revolucionar tu organización, crear y poner en marcha verdaderos indicadores de desempeñoo para tu gente y que ellos en realidad estén alineados con tu estrategia y las metas propuestas.
Toda organización, todo negocio debe tener una estrategia clara, un norte concreto de aquello que lo acerca a cumplir sus metas. En principio definir si cada cargo  es necesario en una organización y su impacto en esas metas debería ser fácil, así como simple construir indicadores de desempeño por cada perfil que demuestren en cualquier periodo de tiempo si la labor de cada persona está generando valor, contribuyendo a la mejora en los indicadores organizacionales o por el contrario si esta deteriorándolos y destruyendo valor.
No se sí las organizaciones tradicionales por sus razones históricas  y las nuevas por su inexperiencia, pero al final casi ninguna logra tener eso tan poderoso y tan sencillo que acabo de describir.
Cuando se está gestionado  de forma apropiada el equipo de trabajo,  lo último que  recordaras será sobre como cumple los  horarios  tu gente, salvo que sigas en la fábrica de botones[2].
En este escrito y los cuatro anteriores hemos descrito como el paradigma que mueve hoy al mundo, el que cambia los negocios, evoluciona a gran velocidad. Muchas organizaciones no lo comprenden, no lo aprovechan y por el contario empiezan a sufrir grades problemas por ello. Muchas empresas han desaparecido o lo harán en el futuro por ello.
Una de las mayores fronteras de innovación en el mundo se abre cuando la mayoría de las  organizaciones se den cuenta que es hora de actualizar radicalmente sus estructuras, el esquema de gobierno corporativo, la forma en que aprovechan el talento de sus equipos de trabajo, la forma en que se activan comunidades y redes para esos objetivos. Los nuevos modelos de negocio posibles en ese estadio son enormes y con un impacto disruptivo en toda la sociedad.
Ese será el tema de la próxima y última entrega de esta serie y desde allí espero en el futuro (pero no se aun cuando será en realidad!), abrir  un nuevo conjunto de entregas en este blog centrado en innovación corporativa.
De  nuevo muchas gracias a ustedes; amables lectores, por acompañarme en esta tarea. En especial a aquellos que sin sus consejos, criticas y con su apoyo no hubiera podido lograrlo. A muchos de ellos que me han comprometido a no rendirme y me animan al solicitar una y otra vez  la próxima entrega. Gracias Totales[3].



[1] Aún en empresas de nuestra era existen unos pocos perfiles laborales que requieren personas que cumplan estrictamente su horario (recepcionistas, operadores telefónicos, personal de seguridad y similares). Sin duda tampoco estamos hablando de ello.
[2] Me encantan las camisas y sin buenos botones no son nada útiles. Mi admiración para cualquiera que los fabrique bien y en general para todas las buenas empresas industriales.
[3] En meses pasados falleció en Buenos Aires este genio de la música. Gracias Totales" Gustavo Cerati por todo lo que nos brindaste.

viernes, 1 de agosto de 2014

Las Áreas de Apoyo que no Apoyan.

Imaginemos a John, un muy buen tipo, una persona excelente y un empleado responsable perteneciente una área de apoyo cualquiera.  No importa si es del área contable, es de gestión humana, legal, del área comunicaciones o cualquiera que se te ocurra en tu caso que sea  claramente un área de soporte al negocio en tu organización.
Podemos imaginarlo también como el más básico empleado de su área o su vicepresidente, aún así todos ellos comparten algo en común: todos los John de nuestra historia rara vez reciben pagos variables efectivos de acuerdo a su labor concreta y alineados al éxito del negocio central de la empresa.[1]
Los John de nuestro relato casi nunca reciben reconocimiento público interno y/o externo cuando el negocio logra cumplir y superar los principales objetivos y desafíos. Solo aparecen muy al final del evento, en un aplauso colectivo cuando todo el mundo esta apunto de irse.
Es enunciado más o menos así por algún alto directivo: “Ahhh…… y como olvidarnos de las áreas tales, un aplauso también para ellas, sin su apoyo esto no hubiera sido posible".
Tampoco estoy hablando cuando John recibió un bono al final de año o un pago extra por generosidad de directivos o accionistas. Eso esta muy bien, pero tiene  un gran  problema: es un beneficio para todo el mundo, así que no importa quien lo hizo bien, regular o mal en su trabajo, la capacidad de este esquema para estimular, para lograr que lo integrantes del equipo den lo mejor de si; es bastante bajo.
De esta forma nada le enuncia con claridad a John, a pesar de la gran responsabilidad con la que quiere actuar, que es lo que no debería hacer y que es lo que tiene que hacer.
Lo que intuitivamente si sabe cualquier John, a veces de forma consciente y muchas otras no, es que no importa lo que haga, lo ambicioso que se proponga hacer su trabajo para la empresa, ello nunca le será reconocido ni en prestigio ni en dinero. Entonces para que preocuparse; mientras el mantenga bien el promedio y su área soporte bien el “promedio”, todo seguirá más o menos igual y bien.
Lo más decepcionaste viene aquí: bajo ese escenario áreas comprometidas al 100% con el negocio son en realidad solo un “fastidio” para las áreas de apoyo; estas ultimas no tienen nada más por ganar y si todo por perder.
Las áreas directas del negocio les pueden solicitar más trabajo, más velocidad de respuesta, les solicitan apoyo, un apoyo que este de acuerdo con el esfuerzo que ellas están haciendo para el negocio, para el negocio de "todos".
A pesar de todo lo bueno que es John, el sabe que eso le va a representar más estrés, menos horas de descanso, más exposición corporativa y más riesgo; todo a cambio de prácticamente nada, de obtener lo mismo en todo sentido.
Todos los John de esta historia son tan inteligentes y capaces o inclusive más que nosotros y precisamente por eso harían lo que usted y yo haríamos (aceptémoslo), justo lo que hacen  ellos en todas la corporaciones: lo menos posible y justo en el límite de que alguien los pueda  recriminar o sancionar.
Y llegamos justo donde están casi todos hoy: las áreas de apoyo no dan apoyo, se especializan en crear reglamentos, formularios, normas, horarios que a veces lindan en lo ridículo, totalmente divorciadas de lo que el cliente necesita, de lo que la organización requiere para ser exitosa en su negocio.
Cuando las áreas de negocio son buenas, constantemente hacen nuevos requerimientos que son vitales e imprescindibles ya que los clientes necesitan otras cosas: la economía, el mercado, la tecnología cambia a cada segundo y nos llevan a que solo puede sobrevivir quien evoluciona constantemente, quien innova: Las áreas de apoyo no los apoyan a cabalidad, en cada requerimiento meten a la organización en mil problemas nuevos ("mira... hay que esperar a que evaluemos el impacto sobre la imagen corporativa", "...por favor.. detente mientras evaluamos si tiene algún problema legal", "mira ...es que la ley no trabaja como tu crees", "no podemos avanzar... si no has llenado el formulario k-45 que nuestra área de gestión humana ordeno que se debía cumplir desde la semana anterior").  No importa que tu proyecto lleve 18 meses y que lo que "ordenó" gestión humana no haya sido armonizado con ello, el resultado será igual.
Mientras más grande sea la organización; más fácil es sobrevivir en un área de apoyo haciendo muchas cosas, pero ninguna que efectivamente este alineada con el negocio, y sin que nadie que en realidad lo pueda cambiar se de cuenta. Si a ello sumas una típica estructura  jerárquica, John se especializa en tener contento su jefe y el a su vez al suyo y nada de lo demás parece importar!!!!!
Luego viene lo más espectacular del asunto: en respuesta a ello casi todas las  áreas del negocio hacen todo lo posible por no usar esas áreas de apoyo o reducir su interacción al mínimo inevitable. De forma similar el área de apoyo “hace todo lo posible” para que no le pidan apoyo hasta un punto extremo donde no pueda ponerse en evidencia ella misma respecto a que no esta ayudando.
Muchas personas prefieren no perder tiempo intentando explicar a los de las áreas de apoyo como viene todo eso desde Adán y Eva; para poder dar tan solo el próximo paso de un proyecto. Entre otras cosas porque normalmente tampoco les interesa a ellas entenderlo o aprenderlo.
Es común que algunas áreas de negocio intenten escapar del dilema consiguiendo proveedores externos, sobre los que si tienen toda la autonomía; ya que ellos los contratan (¿no es paradójica esa situación?), eso crea nuevos problemas, las áreas de apoyo internas no quieren correr el riesgo de que alguien las haga ver prescindibles y reaccionan de formas que normalmente generan grandes enfrentamientos internos. En vez de arreglar los problemas existentes; creamos una gran cantidad de nuevos retos pendientes por solucionar.
En otros diseños organizacionales diferentes a lo que vemos hoy en las organizaciones, todo ello sería evitable.
En esa situación las áreas de negocios intentan ser políticamente correctas con las áreas de apoyo, saben de todo esto, hablan sus empleados de ello todos los días y con sorna relatan el último suceso con ellas, pero jamás se les enfrentan. También es muy inteligente: todos lo haríamos porque es por ellas por donde tienes que pasar al día siguiente para un trámite, para un pago, para una compra, por un concepto legal.
Nadie lo expresaría así, nadie lo aceptaría de plano, pero si todos nos sinceráramos; muy seguramente aceptaríamos que ello esta muy cerca de la realidad en la mayoría de nuestras compañías.
Representadas en su órganos de dirección, tales como comités de dirección y similares, en la mayoría de las organizaciones hay un numero igual o superior de áreas de apoyo respecto a las áreas que tienen la responsabilidad de producir ingresos. Es algo bastante extraño y surreal cuando uno acude a comités en el que las decisiones las toman una mayoría compuesta por los que en realidad no saben del negocio. Son constantes por ello las decisiones erradas. Lo realmente sorprendente es que no erren mas y mas duro.
Hoy existen muy pocos equipos directivos que hayan creado un verdadero diseño de su organización de acuerdo a su negocio ver esta entrada en mi blog: URL. Casi todas son un copia del mismo modelo básico. Si tu le preguntas a alguien porque el comité de dirección tiene esos miembros y no otros o porque unas proporciones u otras en el numero de recursos o poder de decisión, es muy probable que nadie te sepa responder y que a lo sumo te mencionen que desde que llegaron a esa empresa siempre fue así.
Suena en su cabeza  muy conocido...verdad? porque dejamos que siga siendo igual?
Hay dos cosas que voy a relatar que posiblemente no le gusten a los John aquí caracterizados. Antes, solo puedo decirles que creo que no es culpa de ellos, si no más bien de quien diseña la organización y en esencia de los "líderes" que estando al frente de ella no tenemos el carácter y el coraje de enfrentarnos a este reto y transformarla, de hacerla realmente viable en los tiempos en que vivimos, así ello sea a costa de sacrificar nuestro nivel de confort.
Las áreas de apoyo como las conocemos hoy son totalmente prescindibles. ¿No me cree?. Muéstreme usted un compañía start-up que haya nacido con área legal, área de comunicaciones, área de gestión humana, etc. Solo cuando crece lo suficiente es que un área de este estilo es factible y  solo si en realidad es capaz de demostrar que generará el valor, que a los accionistas les justifica la inversión de crearla.
Sin embargo más rápido de lo que uno cree y tal vez por incompetencia de sus lideres; por no estar en realidad alineados sus incentivos personales con los del negocio, esa nueva área se transforma en un monstruo que de forma rápida se hace independiente del negocio, no demuestra ya nunca más generación de valor y algunas veces hasta se hace intocable.
En vez de demostrar con números concretos como apoyan el negocio, la respuesta típica de ellas es algo de este estilo: "como no vamos a tener un área de gestión humana (legal, administrativa ...inserte aquí el nombre que quiera), si todos la tienen y nuestros empleados (la ley, el orden administrativo, ...  inserte aquí la palabra que crea)... son lo más importante".!!!
Yo no tengo nada contra ningún área de apoyo y me parece increíble el valor que pueden generar, pero no en los esquemas en las que siempre las encontramos; sin generar valía y la gran mayoría de veces destruyendo el que se genera en otros lugares de la organización.
Yo lo miro como accionista: si una área genera valor y lo pude demostrar de forma concreta se mantiene, de lo contrario se debe acabar y la organización debe buscar cualquier esquema alternativo. De igual forma a cuando se inicia una nueva compañía y observas de forma clara que ella puede crecer; que puede ser efectiva sin tenerlas y opera sin problemas en un esquema más básico.
Los equipos de una organización en realidad se separan hoy en dos tipos: los que le dan la cara al cliente de forma directa y los que no, los que solo atienden el eufemístico “cliente interno”. La “fabrica” inconsciente de nuestros sueños nunca nos abandona. Que triste.
¿Alguien me puede responder porque no podemos tener organizaciones donde todos le respondan al cliente de forma directa por sus acciones (y de forma similar se comporte su  remuneración) y todos sean simplemente compañeros de equipo? Si hasta los empleados que fabrican productos tangibles lo pueden hoy hacer, ¿porque no lo hacemos?.
La  mayoría de áreas de apoyo en los negocios actuales deben ser completamente redefinidas, creando una revolución en nuestra gestión con la ayuda de las tecnologías disponibles; para permitirnos integrarlas de manera inteligente con las áreas del negocio.
Para ello tienen que ser ellas sacadas de su cómoda acción de no responder de forma directa al cliente con sus acciones y decisiones todos los días. Deben así mismo crearse esquemas para demostrar con indicadores apropiados que generan en todo momento valor a la organización. En caso de que ello no ocurra, deben ser sus actividades tercerizadas, difuminadas o eliminadas sin son innecesarias.
En mi vida laboral he encontrado que cuando se aborda este reto con responsabilidad por los líderes en la transformación de las organizaciones, desaparece  el cuento de "áreas de apoyo" y todas pueden convertirse en "áreas del negocio" con esas funciones integradas de formas diferentes y astutas para generar enorme valor a los accionistas y para los clientes.
Estamos muy cerca de cerrar esta serie. En nuestra próxima entrega: “Lo que revelan los problemas con los horarios de trabajo”; vamos a discutir cómo utilizar esos síntomas como un termómetro muy bueno para saber el nivel de “fiebre” de una organización, saber si tiene una enfermedad grave: si ella es “una” en este momento, pero ya debería ser “otra”.
Estimado lector, muchas gracias por compartir su tiempo conmigo. Ojala nos veamos la próxima semana.



[1] Muchos reciben salarios variables, pero sus indicadores no están en realidad alienados con el núcleo del negocio y la mayoría de veces son indicadores aislados-indirectos  (número de procesos legales atendidos, números de publicaciones en prensa, número de alianzas firmadas,  etc.). Indicadores que generan nuevos problemas corporativos y de manera usual no son solución de nada. 

viernes, 18 de julio de 2014

El gran valor que agregan algunas consultoras organizacionales.

Alguna vez necesitamos una organización que nos ayudara a re-formular el esquema que requería la organización. Apareció una gran firma internacional, con muchos pergaminos en su haber y se le confió la vital tarea de crear la estructura que necesitábamos para abordar el futuro.
Lo primero que me fue claro: sus habilidades radican básicamente en una ciencia muy compleja: definir el organigrama.
Su habilidad para ubicar cuadritos, rectángulos, bolitas y líneas en una forma que pareciera muy inteligente;  era evidente, amén de lo difícil que es encontrar los nombres tan imaginativos que ellos proponen para cada cargo.
Yo esperaba que entendieran nuestro tipo de negocio y los elementos que de forma vital nos mejorarían el presente y el futuro... Y me quede esperando!
Al final de tanto inquirir  al respecto y sin que ellos perdieran nunca en sus respuestas el tono políticamente correcto;  respecto a que sabían muy bien nuestro negocio cómo funcionaba y que la era del conocimiento era vital para nosotros;  obtuve otra respuesta de un directivo de alto nivel de esa consultora.
Obviamente fue "off the record"; y me enuncio algo así como esto: ... "para que nos tenemos que complicar si eso era lo mismo que tenían todos sus grandes clientes y no veían por que estarían todos equivocados. Para que molestarse en conocer a fondo el negocio; si al final, organigrama es organigrama, quien manda a quien y quien gana más". Su cara de molestia decía el resto... "porque nos sigue este personaje fastidiando con algo que igual va a ser como debe ser".
Por fin entendí porque su trabajo era tan malo pero siempre exitoso. Ellos logran, como lo describe el autor Italiano Lampedusa en su novela, Il Gattopoardi: "Si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie". Basta con asegurarse que los que tienen el poder lo mantengan o lo incrementen y de esa manera sus proyectos salen siempre aplaudidos.
Jay Galbraith en su libro "Design DynamicsOrganizations" tiene un resumen magnifico  y claro de lo que debería ser en verdad un diseño organizacional: "Organization design is the deliberate process of configuration process, structures, reward systems,  and people practices and policies to create an effective organization capable to achieving the business strategy".
Aquí el punto álgido es este: si arrancas asumiendo que la jerarquía es inevitable o ni siquiera la percibes porque esta implícita para todos, no hay mucho que diseñar.
Si crees por otro lado que la firma que quieres construir, el negocio en el que estas, o lo que logrará el éxito depende del conocimiento; estás en graves problemas.  Tendrás que cambiar de forma agresiva  tu mente y la de todos los que tengas a tu alrededor, porque la organización que necesitas poco existe, no se parece a la mayoría de lo que tienes alrededor tuyo y  no se pueden copiar de ningún lugar.
Todas las empresas industriales son muy similares, cada empresa basada en conocimiento puede ser totalmente diferente a las otras.
Si tienes el valor de enfrentarte.... hasta a tus padres, para demostrar que estas en lo correcto, tal vez puedas crear una organización moderna y con grandes posibilidades de lograr y superar su estrategia.
Si no estás listo,  más bien  confórmate y sigue con lo que tienes, será un desastre de todas formas, pero al menos tendrás el consuelo que realizas lo que hace casi todo el mundo.
Revisemos ahora  un poco la historia. En pleno apogeo de la era industrial el elemento clave es el capital y las cosas eran muy simples: unos que se llamaban obreros y fabricaban, otros que se llaman vendedores vendían  y los que "saben" y ordenan todo lo que se debe hacer son los directivos (dueños del capital y/o de alguna forma muy cercanos a ellos).
Cualquier obrero; sin importar cuantas habilidades, experiencia o conocimiento tuviera; era totalmente prescindible.  El se podía remplazar fácilmente y no podía convertirse en  una amenaza como competidor, ya que la barrera de capital le impedía salir y el solo crear una nueva empresa para competirle a su anterior empleador.
Los vendedores son también prescindibles por las mismas razones antes expuestas, pero al menos tienen un régimen de ingreso variable de acuerdo a sus resultados. Para los que cultiven conocimiento y experiencia ello puede traducirse en mejores ingresos, pero también para los vendedores el obrero es prescindible, está más abajo en la jerarquía y solo les interesa que "alguien" les entregue el producto apropiado que ellos tienen que vender y así tener satisfechos a los directivos con los números de ventas.
El anterior recuento puede sonar muy estereotipado, sin embargo no es muy lejano de lo que en esas épocas ocurría. Lo triste del asunto es que estoy seguro que la gran mayoría de los que lo lean van a sentir que no está en realidad muy lejos de lo que hoy les ocurre en sus organizaciones.
Es abrumadora  la enorme cantidad de organizaciones que se auto proclaman de otra era, que hablan, publican, le enuncian ello a los integrantes de sus equipos y a sus clientes, pero siguen esencialmente siendo, tomando decisiones y comportándose como la más  simple de las fábricas.

Ese interesante tema lo podemos ampliar en nuestra próxima entrega en este blog, partiendo del análisis de las áreas de apoyo, ....que no apoyan!

viernes, 11 de julio de 2014

Porque una empresa se debería parecer a un equipo de fútbol

Imagina tu equipo favorito y visualiza a uno de sus jugadores diciendo algo como esto: ¿porque "mister estrella" tiene un salario diez veces mayor que el mío, ambos tenemos el mismo cargo, somos delanteros titulares y el manual de funciones de ambos es igual?.
En la imagen del jugador sentado haciendo ese reclamo al director de gestión humana del equipo; yo creería que todos captamos algo de ridículo.
El menos fanático del fútbol rápidamente nos  explicará que "mister estrella" es por quien la mayoría de personas pagan la boleta para ir al estadio, es el quien quieren tener los patrocinadores, es quien sostiene el "negocio".
Es interesante también saber que ninguno de sus compañeros tal vez haría ese reclamo, ya que de seguro lo admiran, se sienten orgullosos de ser su compañero y ante todo saben que cuando el los ayuda a avanzar todos ganan. El con su habilidad, sus capacidades y su experiencia, es un elemento clave para que el equipo le vaya bien y obtenga sus metas.
Como los objetivos centrales son simples (ganar tales campeonatos); los  conoce y comparte  todo el equipo; así mismo todos los incentivos económicos y no económicos están bien alineados con ello para cada integrante del equipo (todos en el equipo, hasta los asistentes, ganan proporcionalmente cuando cada objetivo se obtiene), nadie tiene finalmente ningún problema.
Es hermoso e interesante, sus compañeros serían los primeros en pedir que el equipo fuera justo con "mister estrella", así eso signifiqué que el gane 10 o 20 veces más que los otros titulares. Intuitivamente ellos y cualquier fanático saben que perderlo, que se fuera para otro equipo sería fatal, el club estaría en gran probabilidad de no cumplir sus objetivos y hasta sus compañeros verían reducidos sus ingresos regulares en esa eventualidad.
Yo no dejo de de sorprenderme respecto al hecho que casi cualquier persona con la que discuto alrededor del tema, esta de manera plena en acuerdo con lo que acabo de describir, de hecho es lo que ocurre regularmente en la realidad del deporte.  Pero cuando les preguntó si sus organizaciones operan igual, me miran con asombro, se ríen con desconfianza y terminan enunciando algo así como: ....viejo y es que tu no sabes como funcionan las empresas?.
Si es verdad que estamos ya en otra era, y si que lo estamos, ¿porque será que la mayoría de los integrantes de las organizaciones, sean los directivos más altos o los empleados de más bajo rango (hasta para describirlo me vi obligado implícitamente a utilizar la jerarquía... que horror), se siguen comportando como si fuera una fábrica de hace 70 años?.
Igual que en un equipo deportivo, las habilidades de las personas, en este caso cognitivas, de inteligencia emocional, de su uso y manejo del conocimiento deberían llevarnos a un tipo totalmente distinto de organización.
Según el US Bureau of Labor Statistics, desde el año 2011 en EUA el número de empleados en las empresas manufactureras era inferior al 10% del total de empleados del país. Suponiendo que las empresas industriales no les importará ingresar a la era del conocimiento, cosa que no es cierta ni ocurre hoy en realidad; y siguieran atados a solo los  preceptos  de la era industrial, uno esperaría que la mayoría de empleados estuvieran en empresas en la era conocimiento, al menos en EUA (así sea cierto también que muchas de ellas, por ejemplo en servicios, deberían estarlo pero pueden aún sobrevivir sin ser estrictamente de ese tipo).
Pasamos siglos y siglos basados en una economía agrícola, hasta que llego una nueva era con la revolución industrial. Desde allí se crearon y delinearon los conceptos de como son, se comportan y actúan las organizaciones y empresas en general.
Es entendible que en ese entonces la única referencia tangible era algo que por mucho tiempo ya venía funcionado en la historia; dos instituciones: los ejércitos así como  la iglesia. Desde ellos se  heredo su marcado acento jerárquico que le sobrevive hasta hoy, así como muchas de las características que tal vez en ese momento eran necesarias, pero que hoy son un gran lastre que nos impide avanzar a la velocidad necesaria.
La mayoría de nuestros padres y abuelos crecieron  cuando la era industrial era el único referente, en sus mentes y anhelos quedaron grabados muchos ideales de vida derivados de ello, que ya no son vigentes. Todo esta cambiando tan rápido que en mucho menos tiempo que una generación ya muchas cosas deben ser de otra forma.  A veces, sin que nos demos cuenta, lo que en realidad motiva a nuestro jefe o a nuestros compañero de trabajo nace de algo muy profundo originado  desde una era que ya se fue, pero que muchos aún no se han dado cuenta de ello.
En un equipo deportivo es bastante normal que el jefe gane mucho menos retribución que la mayoría de sus dirigidos (consulta al director técnico de cualquier equipo o a su preparador físico) y que los directivos del equipo también ganen menos!!. Además cuando un jugador se destaca no sueña con ocupar el cargo de presidente, ni que le den una oficina más grande para demostrar como ha avanzado profesionalmente! increíble!!-
En un equipo de fútbol con un muy buen portero, sin importar que tan buenos sean sus resultados en los partidos , el no es nunca promovido a una posición en el medio campo o solo por ello como director técnico del equipo. El se mantiene en la mejor lugar de trabajo para el, donde el puede servir mejor  al equipo. Como guardameta el simplemente gana mas por sus su mejor rendimiento. En los equipos deportivos no es prácticamente posible el efecto del "Principio de Peter".
Uno pensaría que hay firmas con mucha experiencia que le permitirán a uno cerrar fácilmente esa brecha, que saben lo que esta pasando y basta  contratarlas para crear un re-diseño empresarial poderoso de acuerdo con la época y negocio que vivimos, pero .... lo que ocurre es otra cosa muy distinta que vamos discutir en nuestra próxima entrega: "El gran valor que agregan algunas consultoras organizacionales".


domingo, 29 de junio de 2014

No aprovechamos el talento cuando lo encontramos.

El actual campeón del giro de Italia, Nairo Quintana, fue descubierto por casualidad para el ciclismo hace solo unos pocos años. En el 2009 era aún un ciclista aficionado.
Nacido en un región de Colombia esencialmente de vocación agrícola, su familia vivía en el área  rural de un pequeño Municipio denominado Combita. En razón a los 16 Kms de distancia hasta su colegio, su padre le regalo una bicicleta simple para que pudiera ir con más facilidad a estudiar.
En Colombia hay una gran afición por el ciclismo y en Boyaca, el departamento al que pertenece Combita, se han producido grandes ciclistas de talla mundial, por ello no es extraño encontrar en sus carreteras gran cantidad de ellos, muchos profesionales, entrenado y recorriendo muchos kilómetros.
Lo que nadie esperaba es que un muchacho con una bicicleta mucho más pesada y sin ningún entrenamiento alcanzara y pasara de largo en las cuestas  a muchos de esos profesionales, quienes captaron de inmediato las habilidades de Nairo y rápidamente lo convencieron de ingresar en un sistema de entrenamiento regular.
Las sorpresas no se detuvieron allí,  cuando fue medido en los centros de alto rendimiento deportivo de la región, la potencia de su cuerpo (vatios por kilo), rompió la máxima marca del dispositivo de medición. Se repitieron las pruebas varias veces suponiendo un error en los equipos, pero hoy sus enormes triunfos internacionales han dejado claro que la máquina no tenía ningún desperfecto.
Desde ese momento fue muy rápido el tránsito de Nairo hacia los mejores equipos de ciclismo en el mundo.
Me pregunto ahora: si en un ambiente corporativo aparece así de improviso un "Nairo"; que le sucedería?
La gran mayoría de las personas a las que les efectuó esa pregunta,  casi siempre terminan entregando comentarios bastante irónicos respecto  las situaciones surreales por  las que tendría que haber atravesado y la alta probabilidad de ser desperdiciado y que terminara perdido en todas las "trampas" en la jerarquía corporativa.
En el fondo de esta situación subyace una gran paradoja, se supone que hoy vivimos en una era del conocimiento y todas las organizaciones en su gran mayoría siguen comportandose como instituciones de la era industrial. No importa cuanto se esfuercen por parecer otra cosa, cuando se llega a la realidad de como se comportan; como toman decisiones, todas siguen siendo un gran jerarquía vertical que continúa pensando que en general el elemento clave es la cantidad de capital disponible (1) y no las habilidades, inteligencias de todo tipo, capacidad y experiencia  de las personas.
Me sorprendo de como casi cualquier persona entiende y acepta en el deporte como  se toman las decisiones;  solo con base  en las capacidades de los individuos, pero exactamente esas mismas personas en un entorno corporativo se comportan de forma diametralmente diferente.
Ahora que estamos en mundial de fútbol los invito a leer mi próximo artículo: "Porque una empresa se debería parecer a un equipo de fútbol."

1. Excelente análisis de Clayton M. Christensen y Derek van Bever: "The Capitalist’s Dilemma" HBR 2014/6.